sábado, 18 de octubre de 2014

VISIÓN SOBRE LA COYUNTURA ARGENTINA: CONTRA EL AJUSTE Y LA REPRESIÓN, LUCHA Y ORGANIZACIÓN DE LOS DE ABAJO

MAYO 2014

INTRODUCCIÓN
A la hora de pensar en la historia argentina de los últimos 40 años –y antes también- podemos observar como los ciclos de incremento de la represión fueron precedidos por “propuestas” de ajustes hechos por la clase dominante para garantizar la gobernabilidad política en equilibrio con el “rumbo económico” elegido. De más esta decir que cada paso que ha dado el Estado en este sentido ha resultado en detrimento de reivindicaciones y conquistas populares logradas con la lucha. El argumento madre de los sectores de poder, con la clase política a la cabeza, es la apelación constante al bienestar de la nación, al porvenir de la patria y a mantener la paz social (entre clases). Durante la última década sectores de la clase dominante -sin distinción entre Gobierno y “oposición”- no han sido cortoplacista y han tomado nota de los últimos tambaleos institucionales para no caer en los mismos errores. Estos sectores tienen bien en claro hasta donde presionar sin que devenga en un conflicto social de grandes proporciones, algo que por ejemplo ocurrió hace más de una década durante el 2001. Aquella debacle social e institucional, donde los empresarios y la clase política estaban por demás de cuestionados, generó formas de socialbilidad prefigurativas entre los sectores populares. En todo el país llegaron a ensayarse diversas –aunque pequeñas- formas de autogestión que implicaron asambleas barriales como formas de decidir directamente, piquetes como forma alternativa de acción directa y se lograron tomar algunas fábricas y espacios laborales como forma de trabajo sin patrón. Sin embargo, a través de un alineamiento fuerte dentro de la clase dominante para salvar al Estado y al sistema democrático representativo, lograron la recuperación de dicha institucionalidad.
Esto dio como resultado el ascenso al gobierno del Kirchnerismo: una fuerza política que –reivindicándose como nueva- reunió lo más rancio de la política tradicional. Tildada de revolucionaria, la gestión encarada por Nestor Kirchner y un círculo de dirigentes del PJ se instaló y desarrolló mediante alianzas con el duhaldismo, los barones del conurbano bonaerense, los gobernadores feudales y la burocracia sindical y piquetera entre otras fuerzas. El autodenominado modelo Nacional y Popular –en alusión al viejo peronismo- se alineó al bloque regional latinoamericano con los llamados Gobiernos Populares o del Socialismo del Siglo XXI -. Con algunos matices, el Kirchnerismo fue utilizando una retórica nacionalista y de justicia social, al tiempo que fue estableciendo la imagen de país independiente inmerso en un proceso de reindustrialización, redistribución de las riquezas e inclusión social en paz. De este modo, el Gobierno logró captar la adhesión de algunos sectores de clase media, estudiantes, intelectuales, profesionales, artistas, movimientos sociales y grupos de Derechos Humanos, resquebrajando la unidad de las fuerzas sociales del post 2001.    
Sin embargo, con el correr de los años de la gestión K estamos atravesando uno de los peores desgastes de gobierno nacional –desde la disputa con los terratenientes y pooles de siembra por el excedente de las agroganancias en 2008-. La creciente e inocultable inflación y una crisis energética calamitosa que dilapidó las reservas del Banco Central, dejaron al gobierno como artífice de una profundización de medidas políticas de ajuste, lineamientos económicos recesivos, en un contexto de aumento de la conflictividad social y de derechización. A esto se le suma una profundización de la persecución y criminalización de la pobreza y la protesta social, determinadas por la situación de mayor marginación y exclusión que está dejando la coyuntura.
Todos estos signos van marcando sin dudas un agotamiento del modelo de acumulación de poder del  gobierno kirchnerista. Esa así que, después de más de 10 años, el saldo que deja es concluyente: ensanchamiento en la brecha entre ricos y pobres, una importante porción de la población por debajo de la línea de pobreza, proliferación de la violencia social, la delincuencia y las redes de narcotráfico, persecución abierta a luchadoras y luchadores, represión directa y tercerizada provista por estructuras mafiosas ligadas al poder, creciente consenso para la criminalización de la pobreza, teñida además por cuestiones racista y de estigmatización espacial, militarización en las barriadas periféricas de las principales ciudades del país, entre otras cosas.
Esta etapa de ajustes y aumento de la conflictividad social que evoca a un proceso de fin de ciclo, pone al sector de poder kirchnerista en el desafío de frenar la deslegitimación de la clase política sin perder el poder acumulado durante la última década.  
Intentaremos de este modo caracterizar estos últimos años de políticas en detrimento de los de abajo tratando de no caer en el facilismo de categorizar las medidas aplicadas por el “modelo” como simples ajustes neoliberales. Para esto vamos a echar un breve vistazo al contexto internacional y de la región, entender sus implicancias en las políticas locales, comprender la dinámica kirchnerista que permitió adaptar el mantenimiento del status quo en esta nueva etapa neoliberal en su versión extractivista. También, creemos necesario analizar la resistencia al ajuste que se organiza desde abajo en contexto de mayor represión. Para finalmente ahondar en las características que asume la política represiva, no limitándonos solamente a la represión directa sino buscando identificar los diferentes mecanismos de control y disciplinamiento social que se articulan y refuerzan entre sí en esta etapa.

viernes, 10 de octubre de 2014

Resistencia de los kurdos libertarios en la Región Autónoma de Rojava, Kurdistán (2010 - actualidad)

¿Por qué el mundo está ignorando a los kurdos revolucionarios en Siria?

En medio de la zona de guerra siria un experimento democrático está siendo traído al suelo por Isis. Que el resto del mundo no se da cuenta es un escándalo

Este artículo fue escrito por David Graeber y fue publicado originalmente en la página web de The Guardian el 8 de Octubre del 2014. Traducido y editado por Renzo Forero.
http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/oct/08/why-world-ignoring-revolutionary-kurds-syria-isis

En 1937, mi padre se ofreció como voluntario para luchar en las Brigadas Internacionales en defensa de la República española. Un posible golpe fascista había sido detenido temporalmente por la sublevación de los obreros, encabezada por los anarquistas y socialistas, y en gran parte de España una auténtica revolución social se produjo, lo que llevó a ciudades enteras en autogestión democrática, industrias bajo el control de los trabajadores, y el fortalecimiento radical de las mujeres.
Los revolucionarios españoles esperaban crear una visión de una sociedad libre que todo el mundo podría seguir. En cambio, las potencias mundiales declararon una política de “no intervención” y mantuvieron un bloqueo riguroso de la república, incluso después de que Hitler y Mussolini, signatarios ostensibles, comenzaron a mandar tropas y armas para reforzar el lado fascista. El resultado fue años de guerra civil que terminó con la derrota de la revolución y algunas de las masacres más sangrientas de un siglo sangriento.
Yo nunca pensé que vería, en mi propia vida, ocurrir la misma cosa. Obviamente, ningún acontecimiento histórico sucede realmente dos veces. Hay mil diferencias entre lo que ocurrió en España en 1936 y lo que está sucediendo en Rojava, las tres provincias kurdas en gran parte del norte de Siria, hoy. Pero algunas de las similitudes son tan sorprendentes, y tan angustiosas, que siento que me incumbe, como alguien que creció en una familia cuya política eran en muchos aspectos definida por la revolución española, decir: no podemos dejar que termine de la misma manera otra vez.
La región autónoma de Rojava, tal como existe hoy en día, es uno de los pocos puntos brillantes – en realidad uno muy brillante – que emergieron de la tragedia de la revolución siria. Después de haber expulsado a agentes del régimen de Assad en 2011, y a pesar de la hostilidad de casi todos sus vecinos, Rojava no sólo ha mantenido su independencia, sino que es un notable experimento democrático. Las asambleas populares han sido creadas como los órganos de toma de decisiones en última instancia, los consejos seleccionados con cuidado equilibrio étnico (en cada municipio, por ejemplo, los tres altos oficiales tienen que incluir uno kurdo, uno árabe y otro cristiano asirio o armenio, y al menos una de los tres tiene que ser una mujer), existen consejos juveniles y de mujeres y, en un notable eco de la organización armada Mujeres Libres de España, un ejército feminista, la milicia “YJA Estrella” (la “Unión de Mujeres libres “, la estrella hace referencia a la antigua diosa mesopotámica Ishtar), que ha llevado a cabo una gran parte de las operaciones de combate contra las fuerzas del Estado islámico.
¿Cómo puede ocurrir algo así y todavía ser casi totalmente ignorado por la comunidad internacional, incluso, en gran parte, por la izquierda internacional? Principalmente, al parecer, debido a que el partido revolucionario de Rojavan, el PYD, trabaja en alianza con los Trabajadores kurdos de Turquía (PKK), un movimiento guerrillero marxista que desde los años 1970 ha estado involucrado en una larga guerra contra el Estado turco. La OTAN, los EE.UU. y la UE lo clasifican oficialmente como una organización “terrorista”. Mientras tanto, los izquierdistas en gran medida los describen como estalinistas.
Pero, en realidad, el propio PKK ya no es nada remotamente parecido al viejo partido leninista y vertical que alguna una vez fue. Su propia evolución interna, y la conversión intelectual de su propio fundador, Abdullah Ocalan, que tuvo lugar en una prisión en una isla turca desde 1999, lo ha llevado a cambiar por completo sus objetivos y tácticas.
El PKK ha declarado que ya ni siquiera trata de crear un estado kurdo. En su lugar, inspirado en parte por la visión del ecólogo social y anarquista Murray Bookchin, ha adoptado la visión de “municipalismo libertario”, llamando a los kurdos a crear comunidades libres, autónomas, basadas en los principios de democracia directa, que luego se unirían a través de fronteras nacionales – las cuales se espera que se vuelvan progresivamente insignificantes. De esta forma, propusieron, la lucha kurda podría convertirse en un modelo para un movimiento mundial hacia una auténtica democracia, economía cooperativa, y la disolución gradual de la nación-estado burocrático.
Desde 2005, el PKK, inspirado en la estrategia de los rebeldes zapatistas en Chiapas, declaró un alto al fuego unilateral con el Estado turco y comenzó a concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de estructuras democráticas en los territorios que ya controlaban. Algunos han cuestionado que tan serio es todo esto en realidad. Claramente, permanecen elementos autoritarios. Pero lo que ha sucedido en Rojava, donde la revolución siria le dio a los radicales kurdos la oportunidad de llevar a cabo tales experimentos en un gran territorio, contiguo, sugiere que esto es cualquier cosa menos una fachada. Consejos, asambleas y milicias populares se han formado, la propiedad del régimen ha sido entregado a las cooperativas administradas por los trabajadores – y todo a pesar de continuos ataques por parte de las fuerzas de extrema derecha de Isis. Los resultados cumplen con cualquier definición de una revolución social. En el Medio Oriente, por lo menos, estos esfuerzos se han hecho notar: sobre todo después de que las fuerzas del PKK y Rojava intervinieran para abrirse exitosamente un camino a través del territorio de Isis en Irak para rescatar a miles de refugiados yezidis atrapados en el Monte Sinjar después de que los locales peshmerga huyeran del campo. Estas acciones fueron ampliamente celebradas en la región, pero notablemente casi no llamaron la atención en la prensa europea o norteamericana.
Ahora, Isis ha vuelto, con decenas de tanques de fabricación estadounidense y artillería pesada tomadas de las fuerzas iraquíes, para tomar venganza en contra de muchas de esas mismas milicias revolucionarias en Kobané, declarando su intención de masacrar y esclavizar – sí, literalmente esclavizar – a toda la población civil. Mientras tanto, el ejército turco se sitúa en la frontera evitando que refuerzos o municiones lleguen a los defensores, y los aviones norteamericanos pasa por encima zumbando lanzando algunos simbólicos ocasionales diminutos bombardeos – al parecer, sólo para poder decir que no es cierto que no hicieron nada como un grupo que dice estar en guerra con los defensores de uno de los grandes experimentos democráticos del mundo.
Si hay un paralelo hoy con los superficiales devotos, falangistas asesinos de Franco, ¿quiénes serían sino Isis? Si hay un paralelo a la Mujeres Libres de España, ¿quienes podrían ser sino las mujeres valientes que defienden las barricadas en Kobané? El mundo – y esta vez más escandalosamente, la izquierda internacional – será realmente cómplice de dejar que la historia se repita?


sábado, 12 de abril de 2014

1º DE MAYO - ACTO ANARQUISTA

 Contra el Ajuste y la Represión, Organización de los de Abajo!
  Oradores, Feria, Proyecciones, Bandas en Vivo y mucho mas…
  Jueves 1º de Mayo en Plaza Libertad
(Pasco y Sarmiento) – Rosario


miércoles, 6 de noviembre de 2013

Toma del Palacio de Los Leones, Rosario Argentina (1921)

Fuente datos históricos programa Historia Secreta conducido por María Julia Oliván y la historiadora Alejandra Monserrat. Compilación y redacción por Emilio Crisi.

En la madrugada del 7 de Febrero de 1921 un grupo de aproximadamente 19 militantes anarquistas compuesto por obreros y estudiantes, influenciados por la ola de revueltas y levantamientos que estaban ocurriendo no solo en este de prolongadas huelgas obreras sino en el mundo de la reciente Revolución Rusa, deciden tomar por sorpresa el Palacio de los Leones, mas conocido como la Municipalidad de Rosario de Santa Fe -gobernada entonces por Fernando Schleisinger-, con el fin de instaurar una Comuna Libertaria.
Este acontecimiento tiene su momento culmine cuando cerca de las 6 de la mañana un grupo de obreros y algunos estudiantes de medicina irrumpen en la Municipalidad por la puerta principal, reduciendo al portero y llegando al Salón Carrasco en búsqueda del despacho del Intendente. Durante la toma. Durante la toma el grupo insurgente ,entre otras proclamas, va a declarar la destitución de Schleisinger. Entre los rebeldes se encontraban los hermanos Carlos y Ricardo Chaminaud, dos reconocidos militantes anarquistas de la ciudad.
Una vez asegurada la toma del edificio el grupo procedió a izar una bandera roja en el mástil municipal. Dicha bandera fue improvisada con el forro de un capot perteneciente al coche de Ricardo Chaminaud. Luego de una hora y media de toma el 11º Regimiento de Infantería al advertir movimientos extraños en el Palacio de los Leones y al ver izada una bandera roja en el balcón central del edificio. En minutos el lugar se llenó de policías. Luego de haber emprendido una rebelión con pocos hombres y escasas armas, los 19 anarquistas son apresados después de una fugaz resistencia acusados de sedición.
Afortunadamente, según la historiadora Alejandra Monserrat, la detención de los militantes no se extendió demasiado en el tiempo gracias al accionar de los abogados.

lunes, 23 de septiembre de 2013

"Visión sobre la Coyuntura Sudamericana: Estados reguladores del modelo extractivista y garantes de la gobernabilidad de un continente pobre"

SETIEMBRE 2013

Introducción y marco teórico
A la hora de analizar en profundidad el sistema de dominio y la forma en la que el mismo se desarrolla en nuestra región, sus particularidades en la coyuntura actual y sus implicancias en el devenir de la lucha de clases, podríamos abordar dicho análisis desde múltiples esferas y diferentes ejes. En esta aproximación que ofrecemos hemos optado por hacer un recorte con el fin de poner énfasis en ejes que consideramos significativos para la actualidad y que entendemos tienen implicancia en nuestra militancia cotidiana. De tal manera, vamos a detenernos a profundizar en la dinámica de las relaciones entre la esfera político-jurídica del sistema de dominio en la región y la esfera  económica. A los fines de explicar el lugar desde donde nos paramos para realizar este análisis vamos a señalar brevemente a continuación el marco teórico utilizado.
Como lo hemos manifestado en documentos anteriores, entendemos a este sistema de dominación capitalista como uno que opera en diferentes niveles y través de distintos mecanismos de dominio en todas las esferas de la vida social, y como tal, no es único e inmodificable, sino que es una construcción histórica. En este sentido, entendemos a la sociedad en su conjunto constituida por las diversas dimensiones del poder conformadas en las diferentes esferas, influyentes y dependientes unas de otras. No analizamos, por ende, a la misma como determinada exclusivamente por las relaciones de dominación económicas. En este sentido, “el sistema de dominación actual, en realidad no es simple reflejo de las relaciones de la esfera económica sino que, se constituye en una interdependencia de las esferas política, económica, ideológica, cultural, etc. Las relaciones de poder se encuentran presentes en todas las relaciones sociales, impregnan la sociedad de forma capilar.” [1]
A partir de esto, intentaremos enfatizar, como ya advertimos, sobre la comunidad de intereses y la relación existente entre el proyecto de institucionalidad de los llamados Gobiernos “Populares” o de “Socialismo de Siglo XXI” y la matriz extractivo-exportadora nuevamente en auge en toda la región sudamericana visibilizada a través del plan Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA).


De Clases Dominantes y Proyectos Estatistas
A más de una década de iniciado el siglo XXI las ficciones de “Estados Socialistas” o “Gobiernos Populares” deberían indicar algo más peligroso que una simple desafortunada conjugación de palabras antagónicas. Durante el transcurso del siglo XX, en los ya conocidos procesos de revolución social que han concluido con la toma del poder político por parte de una vanguardia “iluminada”, se ha evidenciado cómo la iniciativa y el protagonismo de un pueblo[2] organizado fueron frenados y hasta oprimidos por las nuevas burocracias dirigentes. En este sentido, se ha llegado a vivenciar el destino que tuvo el intento de abolición de los privilegios y la búsqueda de una sociedad sin clases por parte de las clases oprimidas de dichos países: las élites burocráticas de los partidos comunistas erigidos en dirección de las revoluciones se preocuparon por mantener vivo al Estado, recrear al capitalismo en aquellos países y restaurar inevitablemente privilegios para una nueva clase dominante… todo en nombre del socialismo. Antes, durante y después de estos procesos gran parte de la teoría marxista y nacionalista se ocupó de justificar teóricamente tal proceso.
Casualmente en Latinoamérica desde hace más de diez años -luego de una gran crisis teórica que sufrió la izquierda estatista después de la caída de la URSS- se vuelve a justificar la posibilidad de transformación social desde arriba hacia abajo, es decir desde y a través del Estado como dirección y aparato regulador.
 Intentamos plantear aquí algunos puntos nodales para entender la realidad de Sudamérica y el desarrollo que se dio la clase dominante local a la hora de establecer una nueva estrategia para la región en el marco del sistema de dominación actual. En este sentido, es imprescindible que detectemos qué proceso de movilización y resistencia se estaba dando tras una década de políticas neoliberales en todo el continente; qué respuesta se buscó desde la clase dominante para frenar nuevos alzamientos populares e intentar dar un salvataje a la institucionalidad y la gobernabilidad –muchas veces desde una apariencia progresista con retóricas patrióticas-; y finalmente qué relación guarda esta funcionalidad con la garantía de desarrollo de la economía de la región dependiente en la división internacional del trabajo teniendo como parámetro el intento de aplicación irrestricta del Plan IIRSA, introducido por las potencias mundiales y proyectos de tipo imperialistas.
Por último, es importante que puntualicemos la estrategia de resistencia que se están dando las clases populares al avance de los de arriba, pensando así en las perspectivas de lucha hacia adelante que nos ofrece la experiencia rebelde de nuestra clase.


El papel de los Estados Latinoamericanos: los progresistas o los no tanto
A fines del siglo XX pudimos vivenciar el estrepitoso fracaso de los proyectos estatistas de implantación del “socialismo” -de arriba hacia abajo- en Rusia, China, Vietnam, Cuba, Corea del Norte y la Europa del Este entre otros, deviniendo éstos en el establecimiento de nuevas clases dominantes, nuevas burocracias, reconociendo al capitalismo como único sistema viable y aportando al fracaso de diversos procesos revolucionarios que se intentaban dar en los años ´60 y ´70 en nuestra región. La izquierda estatista en una crisis sin precedentes se llamó a silencio durante una década. Es ahí cuando las clases dominantes arremetieron con políticas de corte neoliberal, anulando muchas de las conquistas populares conseguidas con la lucha a lo largo del siglo XX y revocando derechos sociales que habían sido arrancados desde abajo. Latinoamérica no sólo no fue la excepción a la áspera aplicación de estas políticas sino que de alguna forma fue modelo para el resto del mundo.
Privatizaciones en las telecomunicaciones, la energía y el transporte, ajustes y recortes en los sistemas de salud y educación pública, desempleo y subocupación, y un predominio del capital financiero fueron el común denominador en la nueva realidad latinoamericana. Sin embargo, el descontento de las clases oprimidas no se hizo esperar. Hechos como el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en México marcaron los albores de la respuesta organizada de la resistencia continental a lo que era una nueva sangría a los pueblos latinoamericanos. Levantamientos populares como los del Caracazo (1989), las guerras del agua y el gas en Bolivia (2000, 2003, 2005), los levantamientos de los pueblos originarios en Ecuador y Chile, las puebladas y piquetes que tuvieron como corolario al argentinazo (1996-2001), la lucha campesina de los Sin Tierras brasileños, entre otras fueron algunas de las expresiones organizadas de los sectores populares excluidos y expulsados por este sistema de dominación capitalista, que a esta altura, prescindía perfectamente de gran parte de la población del continente. No obstante, y a diferencia de la vieja práctica de la izquierda, estos eventos y procesos organizativos contendrían un mayor desarrollo de autonomía popular y una convocatoria de sectores de abajo no enmarcados en el tradicional planteo economicista de la izquierda clásica. Pueblos originarios, campesinos(as) sin tierra, piqueteros(as) desocupados(as), entre otros, a través de la práctica de la acción directa protagonizaron la re-composición de las organizaciones de las clases oprimidas. Algunas características novedosas para el momento, como el rechazo a la representatividad institucional y la búsqueda de mayor democracia directa en manos de las propias organizaciones populares, iban resaltando la nueva estrategia clasista.
Es así, como en gran parte del continente comenzó a impactar un proceso de deslegitimación de las instituciones estatales, una profundización de la crisis de gobernabilidad (recordemos las numerosas renuncias de presidentes en los casos de Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú), una descomposición de la democracia representativa y del bipartidismo y un agotamiento de la aplicación de las recetas económicas de ajuste y privatizaciones.
 A excepción de Chile y Colombia, como los más representativos en el cono sur en donde prevaleció sin titubeos la posición de mantener esas políticas de ajustes y sostener el control social principalmente a través de la represión y la militarización, algunos sectores de la clase dominante latinoamericana iniciaron una búsqueda de renovar estrategias de control y regulación social acorde a los tiempos que estaban viniendo. En tal sentido, los Estados Sudamericanos no podían seguir implementando recetas de ajuste y aplicar al mismo tiempo la política del garrote. Es ahí donde el Estado debió convertirse en un actor político de relevancia para tales intereses, instalando una nueva representación política para neutralizar el antagonismo de clases visibilizado a fines del siglo XX y primeros años del XXI.
Por un lado, se buscaba poner tope a la seguidilla de alzamientos populares que estimulaban la capacidad de participación real de la mayoría de la población. En este sentido, debía asegurarse la dominación a través de la recuperación de la legitimidad institucional perdida, y evitar así retornar a la utilización de la fuerza como en tiempos de las dictaduras del cono sur. Una forma de hacerlo era la de canalizar superficialmente las demandas populares que dieron origen a las resistencias –léase disminuir un poco los ajustes y la privatización- combinada con una retórica nacionalista e izquierdista al mismo tiempo.
Por otro lado, existía la necesidad de consolidar a la región en su lugar dentro de la división del trabajo global como proveedor de materias primas, recursos minerales y energéticos sin demasiados sobresaltos. Dichos recursos requerían ser destinados a su transformación en los centros industriales de los países desarrollados, para dar respuesta a la creciente demanda de consumo desenfrenado e irracional de los países más ricos.
A través de una batería de políticas públicas y un rotundo cambio de imagen y discurso de lo que antecedía, los Estados latinoamericanos representados en el Socialismo del Siglo XXI –eufemismo con el que se intenta enmarcar un modelo de “capitalismo humano” contrapuesto al “capitalismo salvaje”- asumieron esta nueva etapa de gobernabilidad en el continente. Se comenzó a utilizar una retórica nacionalista, izquierdista y antiimperialista, evocando viejos próceres de la independencia latinoamericana como Bolívar, San Martín, Eloy Alfaro y el mismo Artigas, para lograr resignificar y reinsertar la figura del caudillo como referencia de gobernabilidad. En tal sentido, se enarbolaron procesos declamativos como la “Revolución Ciudadana”, “Revolución Bolivariana”, “Estado Plurinacional” o “Proyecto Nacional y Popular”, entre otros.  En consonancia, se continuó desde arriba con una ínfima redistribución de ingresos a través de políticas focalizadas –muchas veces disfrazadas de políticas sociales universales- que respondían nada menos que a viejas recetas del Banco Mundial para frenar el descontento de sectores excluidos en América Latina y que operaban a su vez como herramientas de control social. De esta forma el Estado en cada país comenzó a promover la desarticulación y fragmentación de muchas de las organizaciones populares que estaban en resistencia desde hacía años y de las cuales algunos dirigentes estaban esperando nuevamente una posibilidad de colarse en un proyecto estatista, relegando, de esa manera, el interés real de las bases organizadas.
En esta nueva secuencia de modelos de gobernabilidad estatal todos los estados del cono sur adhirieron a un nucleamiento de los mismos denominado Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), constituyendo el correlato político-jurídico del sistema de dominio regional. En esta instancia se logró la convivencia plena y armoniosa de los llamados gobiernos de izquierda –quienes sólo en el discurso estaban cuestionando al neoliberalismo-, y los otros modelos conservadores como los países adherentes al TLC (Tratado de Libre Comercio) que siguieron aplicando abiertamente dichas políticas. La finalidad última de este conglomerado de Estados fue siempre el mantenimiento del status quo y una eventual neutralización de enfrentamiento de clases en la región. 
De más esta decir que los resultados expresados, luego de una década, no reflejan progreso en dirección a una transformación social en la región: en la mayoría de los países no se ha tocado siquiera la matriz de la estructura económica y productiva (la concentración del latifundio es cada vez mayor; los monopolios económicos se han mantenido o renovado), de manera insoslayable importantes sectores de la clase dominante favorecidos han financiado las políticas públicas; en ningún caso se ha otorgado a los pueblos originarios derecho definitivo al territorio ni ha cesado la represión y discriminación a los mismos de parte de las élites gobernantes (a pesar de que numerosos gobiernos del cono sur han hecho bandera de la “concesión” de derechos e inclusión a dichas comunidades); los altos índices de pobreza, indigencia y desempleo no se han modificado a pesar del maquillaje brindado por la continuidad de las políticas focalizadas y manipulación de la información estadística; salvo Brasil –una potencia económica emergente con una burguesía industrial férrea- en ningún otro país se ha dado un proceso de reindustrialización; el número de bases militares norteamericanas ha aumentado exponencialmente, así como también la militarización de las barriadas periféricas y una creciente criminalización de la pobreza;  aumentó el nivel de permisividad a las concesiones a las trasnacionales, el aumento en el endeudamiento con los organismos de crédito internacional han generado mayor dependencia hacia los mismos, el cumplimiento de los mandatos de potencias como China y Estados Unidos siguen incólumes. Pero entre los aspectos más delicados de la situación política, social y económica se encuentra el nivel de sujeción y dependencia de la región. La misma se encuentra comprometida en un proyecto de rapiña capitalista de especulación de alcances catastróficos, donde el territorio y sus recursos –otrora considerados improductivos- son el elemento de disputa.
Basándonos en nuestro marco analítico indicado brevemente al principio, es imprescindible volver a observar que no vemos una determinación exclusiva de las relaciones de dominación económicas en los proyectos políticos instaurados en la región ni viceversa. Al contrario,  podemos inferir que dentro de la clase dominante existen diferentes proyectos en pugna o en coordinación. En este caso los llamados Gobiernos del Socialismo del Siglo XXI, o los Gobiernos “Populares” o de izquierda representan un proyecto político en sí mismo de un sector de la clase dominante que poco o nada intenta confrontar con el proceso extractivista que vienen llevando grupos económicos poderosos en la región y del mundo. Contrariamente, parece existir un intercambio de favores que quizás, por un lado, les habilita a los gobiernos denominados populares un modo de financiación de la política pública y, por el otro, les permite a los capitales trasnacionales la estabilidad necesaria en la región y bajos costos para la explotación y exportación de los recursos locales.    


Función de la economía regional: Plan IIRSA y extractivismo
Todas estas señales de continuidad de un capitalismo depredador –el único que existe- son síntoma de un proceso que se viene llevando a cabo en Latinoamérica desde hace ya más de una década. La función del Estado latinoamericano (sea conservador o “progresista”) ya no es meramente la de ajustar y privatizar sino que su rol fundamental en esta nueva etapa del neoliberalismo es la de flexibilizar las condiciones de explotación desmedida de los suelos y la extracción y expoliación lasciva de cuanto recurso energético y mineral exista en Latinoamérica, obviamente garantizando los bajos costos y la eficiencia en el traslado. 
Sin embargo, la regulación estatal para tales fines no podía esta vez dar movimientos bruscos y retornar un clima de conflictividad social a priori. Como hemos indicado en documentos anteriores, podemos caracterizar al Estado en estos tiempos como generador de un consenso necesario en la sociedad y creador de condiciones tales para que sus intereses (y los de su clase) aparezcan como los intereses de todos. En este sentido, levantando las banderas de la Soberanía Nacional, la –incomprobable- Reindustrialización y el Desarrollismo, y la “Soberanía Energética”, los  Estados del llamado Socialismo del Siglo XXI se propusieron meterse de lleno a este juego mundial determinado y dirigido por proyectos imperialistas. Ese rol requirió la intervención estatal para garantizar -cueste lo que cueste- la explotación y exportación de bienes primarios a gran escala solicitados por el mercado internacional. Hidrocarburos como el gas y el petróleo, metales y minerales como el cobre, el oro y la plata y productos alimenticios como el maíz, la soja y el trigo, además de biocombustibles, son algunos de los recursos y productos que evidencian una reorientación de las economías de la región hacia las actividades primarias. En Sudamérica estos impulsos de reordenamiento de las actividades de la región, en función de cubrir las demandas de la economía global, responden en gran parte al proyecto denominado IIRSA presentado por primera vez en una cumbre de presidentes en el año 2000. Este megaproyecto continental de implementación silenciosa –con su símil Plan Puebla Panamá en Caribe y América Central-, es dirigido por el gobierno estadounidense y cuenta entre sus socios a Paul Wolfowitz (Banco Mundial), Donald Rumsfeld (secretario de Defensa de EEUU), David Rockefeller, Henry A. Kissinger, Alan Greenspan (Banco de la Reserva Federal de EEUU), Rodrigo Rato (director del FMI), George Soros, el clan Rothschild y el magnate de la Microsoft Bill Gates, entre otros.
El IIRSA, promovido desde sus orígenes por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y coordinado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Financiero para el Desarrollo del Cuenca de Plata (FONPLATA), fomenta y organiza la inversión en infraestructura y logística para interconectar la región al comercio internacional que llevan adelante las grandes transnacionales. La implementación principal del proyecto requiere el desarrollo de una infraestructura tal para transporte terrestre, aéreo y fluvial; oleoductos, gasoductos, puertos marítimos y fluviales, tendidos eléctricos y de fibra óptica, centrales hidroeléctricas, megaminería, soja y transgénicos. No obstante, el proyecto tiene diferentes etapas de implementación para las diferentes regiones y sobre todo teniendo en cuenta el recurso a explotar.
Como ya señalábamos más arriba los Estados latinoamericanos vendieron este proceso en marcha como una ventana hacia el desarrollo del continente, es decir una oportunidad única aprovechada por los distintos gobiernos con el único fin de la integración de la región y el desarrollo industrial y productivo de la misma. En la etapa actual la promesa de mayor mano de obra a raíz de la demanda de la construcción de infraestructura ha funcionado como golpe de efecto. La socióloga Maristela Svampa señala, por el contrario, que “…por cada millón de dólares invertido, se crean apenas entre 0,5 y 2 empleos directos…”[3] En este sentido, otros estudios indican que a medida que vaya finalizando el IIRSA en toda la región habrá una disminución significativa del empleo con derivaciones negativas en la economía regional y las sociedades locales.
En consonancia con lo que venimos resaltando acerca de los alcances del impacto del extractivismo llevado a cabo en la región, están empezando a aflorar un sinfín de consecuencias sociales-medioambientales negativas del proceso: desmonte y destrucción de zonas ricas en biodiversidad para promover monocultivos de soja o plantaciones de pinos para celulosa, agotamiento acelerado de los recursos no renovables como son el gas, el petróleo y los minerales -aumentando a la larga el costo de vida de la población local-, migración forzosa de la población rural hacia centros urbanos, entre otros.
Los métodos utilizados para el saqueo continental merecen un párrafo aparte. La fracturación hidráulica o fracking, utilizados para hacer salir el petróleo a grandes profundidades no sólo utiliza miles de litros de agua mezclados con químicos y arena sino que deja el lastre de altas cantidades de plomo y metano en la poca agua que queda por utilizar en la zona afectada.
Numerosos grupos científicos y ambientalistas advierten además sobre la explotación minera a cielo abierto. La misma afecta grandes proporciones de superficie terrestre abriendo un cráter –para extraer una pequeña cantidad de mineral-  utilizando importantes proporciones de cianuro dejando el agua del lugar envenenada, generando inevitablemente el colapso de la agricultura local (perdida de cosecha y animales muertos) y por ende como mencionamos anteriormente un éxodo obligado de la población local.
Cabe aquí mencionar también el impacto de la instalación de las represas hidroeléctricas (destrucción del ecosistema y –nuevamente- desplazamiento forzoso de la población) o el modelo agrícola de producción (semillas transgénica, fumigaciones aéreas masivas, siembra directa, cancer y enfermedades respiratorias) dependiente de la multinacional Monsanto.
Desafortunadamente dentro de la gravedad del saqueo trasnacional contamos con la sistemática violación a los derechos humanos en la región: desde la irrupción a territorios de los pueblos originarios y campesinos hasta la persecución, criminalización y muerte de la resistencia al avasallamiento sobre la tierra, los recursos y la sociedad en su conjunto.

Resistencia Latinoamericana frente al saqueo y farsa de socialismo de los de arriba
Podemos observar hasta aquí cómo el sistema capitalista ha operado en esta región durante la última década mediante el despliegue de relaciones de dominación económico-productivas y político-jurídico-ideológicas en torno a la continuidad del modelo neoliberal y su instancia extractivista. El trabajo cumplido hasta el momento por los Estados de la UNASUR durante la actual aplicación del IIRSA ha permitido resguardar con creces los intereses de la clase dominante. Sin embargo, este despliegue ha generado nuevas resistencias y –por ende- conflictividad social por parte de las clases oprimidas de América Latina y una lucha abierta por el territorio, expresada en la movilización organizada de la población directamente afectada por el saqueo y las consecuencias del mismo. Aquí brevemente vamos a mencionar algunos actores en este proceso de resistencia como lo son asambleas ambientalistas de Argentina (Esquel, Gualeguaychú, Famatina, Tinogasta, entre otras), los campesinos/as sin tierra paraguayos y brasileros que enfrentan el latifundio sojero, los pueblos originarios del TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure) boliviano, los del Parque Yasuní-ITT ecuatoriano, los de la reserva Vaca Muerta argentina, los de la Patagonia o los de la Amazonía sudamericana, y podríamos mencionar muchos más. Párrafo aparte merecen algunos procesos de resistencia antisistémica que se vinieron dando en algunos lugares en paralelo y que, particularmente, no han tenido quizás relación directa con el proceso extractivista, pero sí con el avance de los Estados latinoamericanos frente a las clases populares, como lo son las luchas de los estudiantes y pueblos originarios chilenos, así como también las movilizaciones populares por la gratuidad del transporte público y contra la carestía de la vida en Brasil, todas con gran trascendencia mundial.
Con respecto al modelo extractivista, numerosas puebladas han llegado a frenar parcialmente algunos tramos del Plan IIRSA y boicotear el avance de las obras. Pero esta resistencia al desguace generó inmediatamente una respuesta represiva por parte de los Estados latinoamericanos, aquellos denominados de izquierda y también de los conservadores. En este sentido, el aspecto militar-policial en las relaciones de dominación y el control social requería estar resuelto en los albores de un nuevo siglo. En Chile, Colombia y Paraguay –hoy Estados de corte conservador- el asunto se va resolviendo como de costumbre, con represión explícita y miles de presos políticos, procesados y asesinados. En los Estados “progresistas” a los efectos tales de solapar un conflicto de clases e intereses, la persecución a los nuevos agitadores contra el modelo extractivista y la ficción de la Patria Grande, debió traer aparejada acusaciones políticas e ideológicas a los mismos. Durante la última Cumbre de Jefes de Estado del ALBA –a fines del pasado Julio-, los mandatarios acusan a la resistencia antiextractivista de “extremistas”,  “conspiradores”, “desestabilizadores”, “golpistas”, “pro-imperialistas” y “asalariados de la CIA”. El relato de los gobiernos acerca de este tipo de resistencias concluye habitualmente en que la posición de las organizaciones rebeldes le hacen el “juego a la derecha”.
Bajo esas acusaciones los Estados del cono sur vienen perpetrando persecuciones, procesamientos y asesinatos a miembros de organizaciones populares. Los pueblos originarios en Bolivia que defienden el TIPNIS periódicamente son reprimidos por la policía del Gobierno de Evo Morales y tienen centenares de procesados y detenidos por dicha causa.
En Venezuela durante el gobierno de Chávez, además de la detención y extradición a Colombia de una decena de luchadores de ese país cuando Maduro era Ministro de Relaciones Exteriores, se produjo el asesinato del cacique yukpa Sabino Romero, uno de los tantos referentes indígenas enfrentados a los terratenientes ganaderos. La responsabilidad del gobierno en el asesinato quedó al descubierto en investigaciones posteriores. En Ecuador, donde Correa es presidente, desde hace ya tiempo se arman causas bajo la figura de “sabotaje y terrorismo”, estando ya procesadas más de 200 personas, en su mayoría militantes contra la megaminería. En Brasil en el marco de los desalojos y la represión contra los campesinos sin tierra, el Gobierno asesina a Eltom Brum da Silva, militante del MST. Recientemente se llevó a cabo, no sólo la represión a las últimas movilizaciones masivas antigubernamentales, sino que además se le sumó la persecución política y hostigamiento a organizaciones anarquistas y antisistémicas (sospechadas de haber impulsado las protestas). En Perú hubieron más de una treintena de originarios asesinados en la región de Bagua (Amazonía peruana) durante el gobierno de Alan García, y desde el 2011 -cuando asume Ollanta Humala- se produjeron al menos 25 asesinatos durante la resistencia al proyecto Conga en Cajamarca.[4] En Argentina –donde el Kirchnerismo maneja mayoritariamente un modelo de represión tercerizada[5]- podemos mencionar la violencia contra los ambientalistas de Famatina, Tinogasta y recientemente a los originarios mapuches que rechazan el fracking en Vaca Muerta (Neuquén), los asesinatos selectivos de dos campesinos sin tierra en Santiago del Estero y de mas de 10 originarios Qom de Formosa y Chaco –comunidades que resisten hace años el avance del latifundio y el modelo sojero-. Vale agregar la situación en Uruguay de un gobierno que no sólo garantizó la impunidad de la dictadura, sino que recientemente avanzó en la infiltración policial de las manifestaciones por derechos humanos y la detención ilegal de 12 manifestantes.
Balance y perspectiva libertaria
En función de poder pasar en limpio el proceso que se dio en la última década en nuestro continente solo podemos agregar breves conclusiones del mismo. Por un lado, sectores de la clase dominante resolvieron temporalmente el problema de la inestabilidad institucional de la región provocado por las recetas de ajuste neoliberales de la década de los 90´. La clase dominante logró reconstruir la representación -mítica en nuestro continente- del Estado interventor y regulador y de un proyecto de izquierda nacional que evadiera cualquier antagonismo de clase heredado de la década anterior. A su vez, comenzó a delinear y facilitar un proceso de mejoramiento infraestructural para que las trasnacionales y los Estados más poderosos terminaran de llevarse los recursos que quedan en un continente plagado de biodiversidad.
En otro orden, quedó al descubierto la política de derechos humanos de los gobiernos de izquierda (los de derecha ya habían tomado posición hace rato), donde el negocio y la razón de Estado valen más que la salud y el bienestar de toda la sociedad. Un sinnúmero de organizaciones sociales sucumbieron o fueron divididas ante la propuesta de construcción desde arriba y por dentro del Estado. La clase dominante de la región apostó como era de prever a la inclusión de la región dentro del capitalismo mundial en un proyecto de ganancia y especulación a corto plazo. Los grandes perjudicados fueron los pueblos de la región, que no vacilaron en salir a dar las primeras batallas contra el modelo de saqueo y dominación. La defensa de los recursos y de la vida frente a los proyectos imperialistas, no sólo no es impulsada por los autodenominados “antiimperialistas” sino que han sido los pueblos originarios, campesinos, vecinos, asambleistas, piqueteros y estudiantes quienes han puesto el cuerpo frente a tanta impunidad en tan poco tiempo. Si algo esta quedando nuevamente claro (a pesar del olvido del fracaso de los proyectos estatistas de la izquierda) es que los proyectos emancipatorios de la sociedad no pueden ni deben depender del Estado si realmente quieren ser emancipatorios. En Latinoamérica nuevamente la coyuntura nos está invitando a pensar la importancia de la autonomía en las organizaciones populares y la independencia de clase a la hora de llevar a cabo la lucha revolucionaria. Esta claro que no es lo mismo organizarse en tiempos de un gobierno abiertamente represor como el chileno o el colombiano –o una dictadura- que un gobierno que se adjudica la defensa  de los derechos humanos y la representación de un proyecto socialista. Esos períodos determinados por la institucionalidad progresista son especiales para potenciar y desarrollar organizaciones de base. En tiempos de ajuste y represión seguro se hace siempre más difícil y peligroso. Sin embargo, la posibilidad de ocupar lugares, grietas o trincheras en las instituciones es siempre una trampa que ofrece el mismo sistema de dominación. En un continente donde la figura del caudillo viene para intervenir en la historia en momentos excepcionales cuando la institución del sistema de dominio está en peligro, la administración de la sociedad por parte del pueblo y el protagonismo colectivo de los de abajo en esa búsqueda aparecen siempre como una alternativa seria de transformación social. La construcción paulatina de un pueblo fuerte y un poder autogestivo es el camino que elegimos los y las de abajo en esta ambigua coyuntura latinoamericana.
  
FUENTES
"Sobre la Declaración de Guayaquil: ALBA y extractivismo" - José Javier Franco publicado el 2/6/2013 en LaGuarura.net
"IIRSA: Integración de A. Latina para mercados y privatizaciones" - Fernando Arellano Ortiz publicado el 3/8/2006 en ALAI, América Latina en Movimiento
"UNASUR y la IIRSA reunidos en Brasil para fortalecer el saqueo a los pueblos" - LaGuarura.net 25/4/2011
"IIRSA: ¿Plan de infraestructura o saqueo organizado?" - Mauro Restifo publicado el 19/3/2013 en SURsuelo
"La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional en Sudamérica (Iirsa) Neoliberalismo de Izquierda, la Nueva Era del Capital" - Coordinadora por la Autodeterminación de los Pueblos publicado el 30/5/2011 en patriainsurgente.nuevaradio.com
"Anarquismo y extractivismo" -    Uzcátegui Rafael publicado el 18/11/2011 en El Libertario
“Los de Abajo viviremos en Crisis mientras exista el Estado y el capitalismo” Documento anarquista de análisis y coyuntura – Columna Libertaria Joaquín Penina - Argentina, Marzo 2012
"Proyecto IIRSA ,El mega proyecto para el saqueo en América del Sur" - Cooperación en red EuroAmericana para el Desarrollo Sostenible
“Extractivismo en América Latina. El Consenso de los Commodities" - Maristella Svampa publicado en Le Monde Diplomatique 9/7/2013.
“Declaración de Principios FACA-Columnas" - publicado en http://columnalibertaria.blogspot.com.ar/


[1] “Declaración de Principios" -. http://columnalibertaria.blogspot.com.ar/
[2]  Pueblo entendido como conglomerado de clases oprimidas.
[3] “Extractivismo en América Latina. El Consenso de los Commodities. Le Monde Diplomatique 9/7/2013.
[4] El Proyecto Conga/Yanacocha es un intento de explotación de oro a cargo de la minera Yanacocha, cuyo principal accionista es la estadounidense Newmont. El mismo esta previsto en la provincia de Cajamarca y tiene como principales afectados a las zonas mas pobres de esa provincia, que no solo no verá los réditos económicos del mineral extraído sino que el agua de la región llegará a desaparecer casi por completo, quedando los últimos reservorios completamente contaminados.
[5] Aquí es necesario indicar cómo el proyecto Kirchnerista en su década en le poder ha venido delegando la mayoría de las intervenciones represivas a aliados del mismo gobierno para no pagar un costo político: patotas de la UOCRA en Chubut arremeten contra asambleas ambientalistas, patotas de la Unión Ferroviaria asesinan a Mariano Ferreyra por un conflicto con tercerizados, la Policía de Catamarca y La Rioja también reprime asambleas ambientalistas, la Policía de Chaco, Formosa y Neuquén avanza contra Pueblos Originarios, la Policía de Río Negro reprime y asesina durante puebladas en Bariloche y encarcela a piqueteros de la misma localidad.
En estos últimos meses candidatos electorales de la derecha le empezaron a disputar el voto, por lo que el gobierno decidió salir a jugar esa ficha poniéndose al frente de la represión a través del envío de centenares de gendarmes al conurbano bonaerense, miles de policías a las calles de las provincias aliadas, proyectos para bajar la edad de imputabilidad, y ascensos de conocidos represores al sistema carcelario y el Ejército inclusive. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

“Aproximación a la Coyuntura Latinoamericana desde una Perspectiva Anarquista”

Charla Debate

“Aproximación a la Coyuntura Latinoamericana desde una Perspectiva Anarquista”
Estrategias de dominación de los Gobiernos Sudamericanos: Extractivismo, Control Social y Retórica Socialista

Viernes 20 de Setiembre – 19hs
En Ituzaingo 1544, Rosario, Argentina

Organiza
Columna Libertaria Joaquín Penina



martes, 25 de junio de 2013



JULIO NEGRO - Rosario 2013
3/7 Campaña de propaganda, pegatinas y pintadas en las calles de Rosario
18/7 Proyección del film "Libertarias" (de Vicente Aranda) 18 hs en el CSA de Ituzaingo 1544
25/7 Charla Debate sobre la Revolución Social Española - 19 hs en el CSA de Ituzaingo 1544

A 77 años de la Revolución Libertaria en España los anarquistas seguimos luchando por el mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones.

El 17 de julio de 1936 militares fascistas con Franco a la cabeza se levantan contra el gobierno de la llamada “segunda republica” en España. Este golpe militar para nada sorprendió a las fuerzas populares organizadas, que lo estaban esperando y que como la CNT  venían reclamando armas para hacerle frente, así el 19 y 20 de julio el pueblo armas derrota la intentona fascista en casi todas las grandes ciudades de españa.
El levantamiento militar sirvió como catalizador para un proceso de transformación social que se estaba dando en España, proceso que tenía un carácter revolucionario y fuertemente libertario, y en el que sus raíces se remontan a casi 70 años atrás.
Lo que había  empezado como una rebelión popular contra un golpe de estado termina en una revolución social en la que se potencio de manera exponencial lo que se había construido hasta ese momento y que significo, al menos en un primer momento, la destrucción de  las bases de la sociedad capitalista. Así el estado perdió razón de ser frente a la creación de instituciones de democracia directa como los comités barriales, además  se colectivizo la tierra, se tomaron las fábricas y los servicios públicos bajo control obrero, y todo sobre la base del protagonismo de los de abajo, que estaban mayormente organizados en la organización anarco-sindicalista CNT.
La diversidad y profundidad de lo acontecido en esos años en España nos demanda a los Anarquistas que tenemos una vocación revolucionaria una re-lectura desde nuestro proyecto, es decir, contrastar aquella experiencia con la nuestra propia, y retomar las banderas dándole continuidad a aquella lucha por la emancipación social. De lo contrario caeríamos en una mistificación de la historia que poco tiene que ver, entendemos nosotros, con la lucha anárquica y revolucionaria de aquellos años.
Por eso durante el mes de julio desde la CLJP estaremos realizando diversas actividades de difusión y de reflexión sobre la revolución libertaria en España.
Los/las esperamos … 

miércoles, 19 de junio de 2013

Nota de solidaridad con FAG en circulación

En Porto Alegre, el pasado 20 de junio, cerca de 15 agentes de la Policía Civil sin orden de allanamiento irrumpieron en el Ateneo Batalha da Varzea, local social y político donde que es sede de la Federación Anarquista Gaúcha.
En esa ciudad donde desde de comienzo de año se han producido masivas movilizaciones reivindicando causas populares que tienen que ver con el transporte público, la salud, educación, contra la corrupción, y con una enorme intensión de cambio social para su localidad como para su país.
En un país donde millares de personas salen a la calle a denunciar que está todo podrido y es necesario y urgente cambiarlo. Ante tanta opulencia de los poderosos, de los estadios construidos para la copa de las confederaciones y el mundial de FIFA. Ante tanta represión sostenida, desplazamiento y militarización de los barrios populares, desatención casi total de la salud pública, la educación, y una usura y robo que como corolario es el precio del transporte y la calidad del mismo.
Y se pretende criminalizar a la FAG, y hacerla responsable de toda la bronca y furia que tiene la población de todo el país. Se pretende acusar a la FAG diciendo que es su local se encontró literatura anarquista, ¿y qué se piensa encontrar en un local anarquista?. Se acusa a la FAG de negociar con la ultra derecha, cuando la tarea la misma ha sido en lugares que la derecha rechaza, como son los comité de Resistencia Popular, el movimiento de Catadores, el Sindicalismo, el movimiento campesino, la lucha Estudiantil, las actividades de involucrar a más compañeros en prácticas de cultura liberadora.
Y más, y más cosas que separan a la FAG de lo que sí ha sido su enemigo en una constante histórica, como el allanamiento que ocurriera en el año 2009 por orden de la gobernadora Yeda Crusius, cuando la organización anarquista la señaló como la responsable del asesinato del militante del MST Elthon Brum.
Entonces es que se ha estado sí contra los poderosos, los de arriba y sus aliados de turno. Este allanamiento es ante todo ideológico, porque es la persecución de nuestras ideas lo que está primero. Es eso lo que quieren borrar: todos los significados de rebeldía y liberación que puedan adoptar nuestras luchas, la independencia de clase, la democracia directa, la construcción del poder popular.
Manifestamos entonces nuestra mayor preocupación y alerta sobre el tema y daremos seguimiento al asunto dando respuesta donde nos encuentre las historias de nuestras luchas!!.
Basta de represión al movimiento popular brasilero!!.
Basta de criminalizar a la FAG!!.
Arriba los que luchan!!!.


federación Anarquista uruguaya

martes, 18 de junio de 2013

Movimento Passe Livre y movilizaciones populares en Brasil (2013)

A continuación 3 textos sobre las movilizaciones en Brasil

"Las protestas en Brasil y la representación colectiva"

por Bruno Lima Rocha
Barómetro Internacional


Porto Alegre, Goiânia, San Pablo y Río de Janeiro son capitales con algo en común, las protestas sociales. Estos centros metropolitanos están pasando por un momento contradictorio. Por un lado el orgullo en torno a la realización de la copa del mundo abre precedentes para los discursos modernizadores, y de cajón para la asunción de discursos de valoración urbana, que afianzan los derechos de la ciudad. Por otro, las protestas recientes contra el aumento de los pasajes de autobús revela un sector de la población consciente de estos derechos y queriendo subordinar los contratos con las empresas concesionarias al poder otorgante. Considerando que la escalada de movilizaciones no estaba prevista en la víspera de la Copa de Confederaciones de fútbol, los gestores de estos municipios –y los respectivos gobiernos estatales– acabaron endureciendo el brazo represor.
La última década fue de profunda transformación en la sociedad brasilera. Se vive mejor, tenemos consumo accesible –casi suntuoso– oferta masiva de créditos y visibles avances materiales en las condiciones de vida. La versión nada agradable de este avance es el cogobierno entre casi todas las fuerzas políticas, saliendo victorioso ideológicamente el Consenso de Brasilia, como es referido en la literatura política y de relaciones internacionales, la suma de ortodoxia macroeconómica con el peso puesto en la generación de empleo directo y el fortalecimiento del mercado interno. Tal Consenso genera acomodación de fuerzas sociales y poco o ningún espacio para la política institucional más a la izquierda. En períodos de reflujo, nos queda el Internet. Se protesta mucho a través de las redes sociales en Brasil y esta opinión encuentra eco en los poderes de facto. La consecuencia es la canalización de estas demandas legítimas, colocando contra la pared al Brasil moderno e inclusivo que se quiere vender hacia fuera.
Nada es más universal que el transporte colectivo en metrópolis totalmente congestionadas por la expansión del automóvil individual. Al enfrentar los márgenes de lucro de las concesionarias de autobús, los manifestantes afirman que el derecho de movilidad debe subordinar a los intereses empresariales del sector. Como casi siempre, cualquier Poder Ejecutivo está del lado de los empresarios, alegando el riesgo sistémico o la quiebra de ese sector de la economía. De ahí que apelar a la represión desenfrenada es siempre una opción. El nivel de violencia es el reflejo de esta escogencia de los ejecutivos municipales. Considerando que el control urbano aumenta en períodos de grandes eventos deportivos, se concluye que los episodios como éstos tenderán a repetirse.
Quien organiza esta cultura política del conflicto
Síndrome de la profecía anunciada, los episodios de la noche del lunes 17 de junio deberían haber ocurrido en el año 2005, en el auge del desencanto con el escándalo Mensalão. En el año siguiente poco antes de la Copa de 2006, tuvimos una gota del evento cuando el MLST entró en forma abrupta al “muy noble y valeroso” Congreso Nacional, cuyo actual presidente de la Cámara Baja “no sabe la motivación de estas personas”. La semana pasada cuando las protestas por el derecho a la movilidad urbana se nacionalizaron, después de la victoria parcial lograda en Porto Alegre, afirmé que estas luchas traspasaban al Consenso de Brasilia y que materializaban años de trabajo acumulado por agrupaciones políticas de izquierda, catapultadas por las redes sociales. No dio para más.
La representación colectiva tiene dos grandes motivaciones. La primera de ellas es el peso de la ideología anarquista. Al contrario de lo que se afirma en red nacional, a pesar del silencio de buena parte de los grandes medios, el conjunto de ideas que orienta estos actos es de base libertaria y tiene la incidencia directa del anarquismo, tanto en su forma más difusa como en la orgánica vinculada a la Coordinación Anarquista Brasilera (CAB). Son la presencia de este conjunto de ideas y formas de acción las que alimentan el repudio a la presencia de banderas político-electorales, mismo aun de partidos más a la izquierda como el PSTU y el PSOL. La tesis anarquista es simple: fortalecer a las entidades de base y a las redes de movimientos populares. A partir de la fuerza de estas colectividades ir a conquistar derechos, disminuyendo el margen de actuación de empresarios y gobiernos.
Otra motivación para el repudio a la presencia de banderas político-electorales es la relación directa de éstas con el llamado oportunismo. La paranoia está suelta y basta leer los medios de Internet más vinculados al gobierno de Dilma para ver que circula en el aire un discurso de “golpe electoral”. Una preocupación más probable es que en el pleito de 2014, legítimamente surjan candidatos de izquierda tomando como bandera su participación en estos actos. El problema –para quien escoja la vía electoral– es que la mayor parte de los activistas que ocupan las calles de capitales y ciudades de mediano tamaño del país, repudian esta forma de capital político. Luego, llevar banderas rojas o amarillas, asociadas a una sigla electoral, es hoy una actividad mal vista.
Delante de este universo de actitudes políticas, es casi inevitable el ataque a los símbolos de los poderes constituidos, sean estos estatales o privados. El avance de este movimiento puede solidificar otra forma de hacer política en el país.
Bruno Lima Rocha es científico político, profesor de relaciones internacionales y de periodismo

"Sobre las protestas en Brasil"

por X.L.para Rebelión.org

Todos hemos visto las ya familiares imágenes en Internet o en televisión. Decenas o centenares de miles de personas en las calles protestando. Pancartas, consignas, cánticos y concentraciones. Brutal represión policial, palizas y gases lacrimógenos. Coches en llamas. Las similitudes con las recientes protestas en Turquía o, salvando las diferencias, con lo que ocurriera en España hace no tanto tiempo, han llevado a muchos a apoyarlas sin reservas. Sin embargo lo que empezó como un movimento de carácter izquierdista relativamente limitado ha adquirido en los últimos días un tono sombrío que nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de informarnos debidamente sobre un tema antes de opinar sobre él o apoyarlo.
Las protestas iniciales fueron organizadas por Movimento Passe-Livre (MPL), un grupo autonomista que desde siempre ha centrado su actividad en la lucha por un transporte público y gratuito. Dirigidas contra la decisión del alcalde (PT, socialdemócrata/liberal) y gobernador (PSDB, socialdemócrata según sus siglas y conservador en la práctica) de São Paulo de subir los precios de autobús y metro, las protestas fueron inicialmente apoyadas por un amplio espectro de partidos y movimientos a la izquierda de los gobernantes (PSTU, PSOL, PCB, etc), pero debido a la orientación anarquista y apartidista del MPL su participación fue rechazada.

Los grandes medios, partidos gobernantes y personalidades conservadoras del país denunciaron duramente las protestas justificando la brutalidad policial (con imágenes ampliamente difundidas de palizas a manifestantes y disparos con pelotas de goma a quemarropa), tachando de vándalos anti-demócratas y radicales a los manifestantes. Hasta aquí, sin duda, estas revueltas podrían parecer muy similares a las que se repiten constantemente por todo el planeta, y más allá de nuestras diferencias políticas con el MPL serían merecedoras de todo nuestro apoyo. Sin embargo a los pocos días comienza a producirse un cambio notable.

Los medios y personalidades reaccionarias comienzan a percibir que sus audiencias tradicionales no están dispuestas a condenar las revueltas, llegándose a dar el caso de que una famosísima figura de extrema derecha de la TV brasileña es humillada en directo por su audiencia al preguntarles si condenan los actos de “vandalismo”. Se comienza a fraguar un cambio en el discurso, y los medios que antes condenaran las movilizaciones empiezan a decir que la furia está justificada ya que presenta una protesta contra “problemas mucho mayores”. Ya no se trata de los 20 céntimos del autobús, dice el mismo presentador ahora arrepentido y habiendo dado un giro de 180 grados a su discurso, sino que el pueblo brasileño ha despertado y lucha contra la corrupción y el mal hacer de un gobierno de tendencias casualmente izquierdistas. Se repite la estrategia ya utilizada en Venezuela, Honduras u otros lugares, con la Red Globo (propiedad de un multi-millonario y dueña absoluta de la información audiovisual privada en Brasil) llamando a la movilización contra el PT y por el cambio. Se crean vídeos en inglés para el consumo externo con peticiones que, aunque sin duda legítimas, no tienen ya un carácter de izquierda ni mucho menos revolucionario. Se resalta el carácter apartidista (en parte marcado desde un principio por el MPL) y “ciudadanista” de las protestas, con protestantes que no son ni de izquierdas ni de derechas sino “simplemente brasileños”. Centenares de miles de personas salen ahora a la calle, y se empiezan a ver pancartas que piden un golpe de Estado militar, quema de banderas rojas y palizas a a comunistas y anarquistas. Incluso algunos policías, que antes reprimiesen a los manifestantes con tanta dureza, llegan a sumarse al movimiento.

Es en este momento cuando se le comienza a helar la sangre a mucha gente en el país, ya que el anterior golpe de Estado fascista fue precisamente precedido por una marcha multitudinaria por la “libertad” y en contra del progresista João Goulart, que sería depuesto poco tiempo después por los militares. Empiezan a perder importancia el objetivo inicial de las protestas, y progresistas y revolucionarios de todas las tendencias tratan de unirse para hacer de contrapeso a la creciente influencia derechista y reaccionaria en las calles. Están convocadas para los próximos días grandes movilizaciones organizadas por la izquierda, que espera esta vez no ser barrida a palos por los fascistas de las calles y recuperar el liderazgo de unas protestas que ellos comenzaran.

¿Existe una moraleja en toda esta historia? Si la hay, es simple. No debemos transplantar experiencias o formas de análisis de un país a otro sin más, ya que cada pueblo y estado tienen su historia y particularidades que pueden dar un contenido muy diferente a eventos superficialmente similares. En este caso en concreto, y como es bien conocido, existen grandes y poderosos intereses en América Latina por acabar con cualquier gobierno que no sea un servidor sin fisuras de los intereses imperialistas, por muy tibias que pudiesen parecer sus políticas. Por muy legítimas que sean ciertas críticas contra el PT no debemos pensar que siempre que se movilicen grandes masas en las calles deben merecer éstas automáticamente nuestro apoyo, porque por desgracia también los programas más retrógrados y reaccionarios son capaces de movilizar a mucha gente. Prestemos atención, siempre, al carácter de las peticiones, a quién las organiza, y a cómo reaccionan ante ellas los poderes establecidos y los medios de comunicación oligarcas y monopolistas. Tan improbable es que la Red Globo apoye un cambio transformador progresista en Brasil como lo sería aquí que La Razón o Antena 3 llamasen a la revolución y al socialismo.

Ante la gran velocidad con la que cambia la situación en Brasil no queda más remedio que seguir con atención cada desarrollo, tratando siempre de apoyar al pueblo trabajador brasileño en su lucha contra el fascismo, el imperialismo y por una nueva sociedad auténticamente transformadora.

"Brasil- persecución a militantes anarquistas"
Publicado en www.agenciawalsh.org/ Miércoles, 26 de Junio de 2013

"En Porto Alegre, el pasado 20 de junio, cerca de 15 agentes de la Policía Civil sin orden de allanamiento irrumpieron en el Ateneo Batalha da Varzea, local social y político que es sede de la Federación Anarquista Gaúcha.
Brasil

En esa ciudad donde desde de comienzo de año se han producido masivas movilizaciones reivindicando causas populares que tienen que ver con el transporte público, la salud, educación, contra la corrupción, y con una enorme intención de cambio social para su localidad como para su país.
En un país donde millares de personas salen a la calle a denunciar que está todo podrido y es necesario y urgente cambiarlo. Ante tanta opulencia de los poderosos, de los estadios construidos para la copa de las confederaciones y el mundial de FIFA. Ante tanta represión sostenida, desplazamiento y militarización de los barrios populares, desatención casi total de la salud pública, la educación, y una usura y robo que como corolario es el precio del transporte y la calidad del mismo.
Y se pretende criminalizar a la FAG, y hacerla responsable de toda la bronca y furia que tiene la población de todo el país. Se pretende acusar a la FAG diciendo que es su local se encontró literatura anarquista, ¿y qué se piensa encontrar en un local anarquista?. Se acusa a la FAG de negociar con la ultra derecha, cuando la tarea la misma ha sido en lugares que la derecha rechaza, como son los comité de Resistencia Popular, el movimiento de Catadores, el Sindicalismo, el movimiento campesino, la lucha Estudiantil, las actividades de involucrar a más compañeros en prácticas de cultura liberadora.
Y más, y más cosas que separan a la FAG de lo que sí ha sido su enemigo en una constante histórica, como el allanamiento que ocurriera en el año 2009 por orden de la gobernadora Yeda Crusius, cuando la organización anarquista la señaló como la responsable del asesinato del militante del MST Elthon Brum.
Entonces es que se ha estado sí contra los poderosos, los de arriba y sus aliados de turno. Este allanamiento es ante todo ideológico, porque es la persecución de nuestras ideas lo que está primero. Es eso lo que quieren borrar: todos los significados de rebeldía y liberación que puedan adoptar nuestras luchas, la independencia de clase, la democracia directa, la construcción del poder popular.
Manifestamos entonces nuestra mayor preocupación y alerta sobre el tema y daremos seguimiento al asunto dando respuesta donde nos encuentre las historias de nuestras luchas!!.
Basta de represión al movimiento popular brasilero!!.
Basta de criminalizar a la FAG!!.
Arriba los que luchan!!!"
Adhesiones:
Columna Libertaria Joaquín Penina (Rosario, Argentina)
Columna Libertaria Errico Malatesta (CABA, Argentina)
Federación Anarquista Uruguaya (Uruguay)
Zabalaza Anarchist Communist Front (Sudáfrica)
Federazione dei Comunisti Anarchici (Italia)
Federación Comunista Libertaria (Chile)
Unión Socialista Libertaria (Perú)
Coordination des Groupes Anarchistes (Francia)